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APRESURADO

En pocas personas que tuvieron COVID-19 se observó la pérdida repentina de la audición luego de haber pasado la enfermedad o mientras la transitaban. Sin embargo, aún no se cuenta con evidencia que corrobore que la infección viral es la causa de la pérdida auditiva. Se sabe que algunas familias de virus pueden afectar diversas vías neuronales que pueden impactar en el sentido del olfato, producir vértigo o pérdidas (parciales o totales) de la audición.

Debido a que se ha demostrado que el SARS-CoV-2  es capaz de afectar funciones como el olfato y el gusto, la posibilidad de que genere una pérdida de la audición se encuentra en estudio, aunque en principio no parecería ser un síntoma habitual.

Por otra parte, algunas de las drogas que en algún momento se consideraron y utilizaron como tratamiento y que luego resultaron no ser efectivas, como la Hidroxicloroquina, también podrían llegar a tener efectos negativos sobre la audición, por lo que hay que realizar más estudios para corroborar si estos casos de pérdida de audición se relacionan con la enfermedad o con la utilización de estas drogas.

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