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APRESURADO

Hasta el momento, se sabe que los individuos con COVID-19 son capaces de liberar el virus en las heces. Por lo tanto, en muchos países (incluido Argentina) se lleva a cabo la vigilancia epidemiológica analizando la presencia del virus en aguas cloacales para determinar posibles focos de infección. Si bien en varios países se ha encontrado la presencia del virus SARS-CoV-2 en aguas residuales sin tratar, la infectividad en aguas residuales tratadas y en los cuerpos de agua que reciben estas aguas residuales aún están poco investigadas.

Analizando diferentes muestras de aguas residuales no tratadas o tratadas en plantas de tratamiento como así también muestras de ríos receptores, se encontraron partículas virales en las aguas no tratadas, que disminuyeron luego de ocho días. Sin embargo, no se encontró que estas partículas virales fueran infectivas. En algunas muestras de los ríos receptores también se detectaron partículas virales, lo que podría deberse a descargas no tratadas o tratadas de manera ineficiente, o al desbordamiento combinado de aguas residuales. Además, todavía sabemos muy poco sobre la cantidad de tiempo en la que permanece activo el virus en estas aguas.

Hoy en día existen evidencias de que podría haber contagio a través de la vía fecal-oral. Esto podría suceder por ingerir, o utilizar para lavar, agua no potable o contaminada con heces. También podría ocurrir por inhalación de aerosoles de aguas residuales generados por la descarga del inodoro o por conexiones defectuosas de desagües del piso con la tubería de alcantarillado principal de un edificio.

En diferentes análisis realizados en pacientes internados con COVID-19, se evaluó la presencia del virus en distintas muestras fecales. Se encontró que hasta los 17 o 28 días desde el comienzo de la infección había partículas virales capaces de infectar. Esto indicaría la posibilidad de transmisión fecal-oral o fecal-respiratoria a través de heces en aerosol.

Cada vez existe mayor evidencia que indica que la vía de transmisión del nuevo coronavirus por aguas residuales podría ser un riesgo adicional para la salud, lo que representa un nuevo desafío en el tratamiento de aguas residuales y requiere una evaluación futura del riesgo de transmisión a través de la reutilización de aguas residuales. Estos riesgos podrían ser mayores en áreas con mayor población, en regiones que no tienen un sistema adecuado de recolección, tratamiento y desinfección de aguas residuales o en áreas con exposición directa a aguas residuales en aerosol.

Si bien aún se desconoce la dosis mínima necesaria de partículas virales en las aguas residuales para que podamos infectarnos, parecería prudente mejorar el monitoreo, evaluación de riesgos y nuevas estrategias de gestión para COVID-19 en aguas residuales. Estos enfoques también tienen el potencial de mejorar la detección, respuesta y contención de futuros brotes de otras enfermedades virales.

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