1. 55-16
  2. 55-17-1

VERDADERO

En Argentina tenemos varios test, tanto nacionales como importados, que permiten diagnosticar COVID-19 de forma más rápida y sencilla que el método tradicional (PCR), ampliando la disponibilidad de testeos en todo el territorio.

El diagnóstico de COVID-19 nos indica si la persona está infectada en ese momento. Esto se realiza evaluando la presencia del material genético o de alguna porción del nuevo coronavirus (proteína viral) en el tracto nasofaríngeo de la persona. Dentro de los cinco desarrollos nacionales que permiten detectar el material genético del virus, hay dos que utilizan una técnica que, a diferencia de la PCR, no requiere de equipos especializados (puede realizarse en un baño de agua caliente) ni personal altamente capacitado y se obtienen resultados en menos de 2 horas.

Estos kits nacionales son el NEOKIT-COVID-19, desarrollado en el Instituto Milstein (CONICET – Fundación Pablo Cassará) y el ELA-CHEMSTRIPT desarrollado a partir de una alianza entre Chemtest Argentina S.A., Productos Bio-Lógicos S.A. (PB-L) y las Universidades Nacionales de San Martín (UNSAM) y de Quilmes (UNQ). Un resultado positivo se visualiza de forma muy sencilla; en el primer caso con un cambio de coloración del líquido donde se realiza la prueba, y en el segundo caso, mediante la aparición de dos rayas en una tirita reactiva.

En todos los casos, sean test PCR o rápidos, el primer paso a la hora de realizar un diagnóstico por material genético es separarlo del resto de componentes que trae la muestra. Luego, se lo amplifica para poder detectarlo. Para aislar el material genético se requiere equipamiento especial que proteja al operador de una posible infección con el virus que podría estar en la muestra. Estos equipos no están disponibles en todos los laboratorios del país, por lo que son una limitante para el diagnóstico. Es por esto que un grupo de científicos argentinos desarrolló una técnica que permite aislar el material genético viral sin la necesidad de dicho equipamiento. Esta técnica utiliza una solución que permite inactivar cualquier patógeno presente en la muestra tomada del paciente en solo 8 minutos, y luego se usa otra solución para preparar el material genético viral en 7 minutos. Así, este nuevo desarrollo presenta dos grandes ventajas: permite realizar los diagnósticos en laboratorios de baja complejidad y reduce considerablemente el tiempo de procesado de las muestras (de 2 horas a 15 minutos). Esta técnica puede utilizarse tanto para la PCR tradicional como para los test nacionales rápidos, volviéndose más rápidos aún. Ya fue validada para utilizar junto al NEOKIT-COVID-19 y se está validando para el kit ELA-CHEMSTRIP).

Por otro lado, también se puede diagnosticar COVID-19 evaluando la presencia de porciones del virus (proteínas virales) en la muestra. Para esto se utilizan test rápidos de diagnóstico que, hasta el momento, solo son importados. Entre ellos está el test de Abbot, que tarda sólo 15 minutos en dar el resultado. En este test, el hisopo se coloca directamente en un dispositivo en donde entra en contacto con un líquido. Los resultados se interpretan visualmente mediante la aparición de dos rayas en un visor, en caso de ser una muestra positiva. La ventaja de esta prueba es que no requiere ningún equipamiento especial para el procesamiento de las muestras, ni para la evaluación y lectura de sus resultados. Sin embargo, se necesita personal de salud capacitado para la toma de la muestra y la interpretación del resultado, y su sensibilidad no es tan alta como la que tienen los test que detectan material genético (puede tener falsos negativos).

Finalmente, hay otros test rápidos que no son de diagnóstico sino serológicos. No hay que confundirlos; la gran diferencia está en la respuesta que da cada uno, los test de diagnóstico detectan la presencia del virus y los serológicos la presencia de defensas contra el virus. Como test serológicos nacionales tenemos al COVIDAR IgG y al COVIDAR IgM, desarrollados por Fundación Instituto Leloir (CONICET-FIL). Se realizan a partir de una gota de sangre y detectan las “armas” que generaron nuestras defensas ante el virus (anticuerpos). No sirven como diagnóstico porque la persona puede estar cursando la infección y aún no tener defensas contra la misma. Se utilizan actualmente tanto para la identificación de personas que pueden haber estado expuestas al virus o que se han recuperado de la infección por COVID-19, como así también para el seguimiento y control de pacientes en tratamiento, y estudios epidemiológicos.

Otras Publicaciones
Compartir esta publicación: