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En el marco de una conferencia de prensa, el vocero de la vacuna china Sinovac, Liu Peicheng, afirmó hoy que la vacuna mostró “diversos niveles de efectividad”, y dijo que esto puede deberse a la edad de las personas voluntarias, a la cepa viral o a otros factores.

China ha exportado a 22 países, entre ellos Argentina, millones de dosis de vacunas elaboradas por dos laboratorios estatales, Sinovac y Sinopharm. SINOVAC hoy se aplica en países de América Latina como Chile y Brasil y su efectividad es del 50,4%.

Este dato se obtuvo en pruebas realizadas a más de 12 mil voluntarios de San Pablo, todos profesionales de la salud, según informó el Instituto Butantan, organismo de investigación médica de Brasil y asociado con Sinovac, biofarmacéutica con sede en Beijing.

El acuerdo firmado por Argentina con el gobierno chino garantiza la vacuna SINOPHARM, que tiene una efectividad del 79% y previene en un 100% los casos moderados y graves de la enfermedad tras la segunda dosis, según los resultados preliminares de fase 3 del Instituto de Productos Biológicos de Beijing.

Todas las vacunas contra la COVID-19 demostraron eficacia para prevenir enfermedad grave y muerte cercana al 100%. También redujeron el riesgo de desarrollo de enfermedad sintomática en porcentajes significativos (70-90%). Sin embargo, se necesita más evidencia para conocer el impacto de las vacunas en la transmisión y contagio del COVID-19.

No. Todas las vacunas que se aplican en Argentina carecen de capacidad replicativa, por lo que no generan ningún riesgo de desarrollar la enfermedad. En el caso de presentar síntomas compatibles con COVID-19 con PCR positiva, existen múltiples posibilidades, en orden decreciente de probabilidad:

  1. Personas que fueron vacunadas inadvertidamente durante el período de incubación de la enfermedad.
  2. Personas que se infectaron pocos días post-vacunación, ya que la respuesta del sistema inmune demora hasta 28 días, y si bien se conoce su protección frente a la enfermedad, aún se desconoce su posible efecto protector sobre la infección.
  3. Personas que se enfermaron a pesar del efecto protector de la vacuna, ya que las mismas no ofrecen una protección del 100%.

No. Toda vacuna que evite el desarrollo de enfermedad en alto porcentaje es adecuada; sobre todo si tiene porcentajes elevados de eficacia para disminuir la probabilidad de formas graves, hospitalizaciones y muertes.

Al momento, todas las vacunas son eficaces frente a las hospitalizaciones y muertes causadas por el SARS-CoV-2, tanto frente a los linajes que han circulado desde los inicios de la pandemia como a las variantes más recientes.

La recomendación del Ministerio de Salud de la Nación es esperar el alta médica de Covid previo a la inmunización. No hay ninguna evidencia científica que indique que vacunarse estando en período de incubación pueda producir complicaciones de gravedad ni la muerte

El 99% de los eventos adversos de las vacunas contra COVID-19 son leves y esperados, se presentan con dolor en el sitio de aplicación, cefalea, fiebre baja, mialgias y la combinación de ellos. Menos del 1% de los casos pueden presentar síntomas gastrointestinales, reacción alérgica en distintos grados, y algunos otros eventos muy infrecuentes.

El coronavirus SARS-CoV-2 es trombogénico y también hay otros factores que pueden causar trombosis, por lo que hay que investigar si estos casos se deben a la vacuna o a otras causas.

Los intervalos recomendados en todas las vacunas son mínimos, no máximos. La mayor eficacia se logra con la primera dosis, y la segunda dosis aumenta un poco la eficacia pero, sobre todo, permite mantenerla por más tiempo. En todo el mundo se ha observado que la vacunación con una dosis, si bien ofrece menos protección que con dos dosis, brinda protección muy alta frente a la enfermedad grave, hospitalización y muerte. Por este motivo, se decidió priorizar la aplicación de la mayor cantidad posible de primeras dosis entre la población de alto riesgo (mayores de 60), difiriendo la aplicación de la segunda dosis, ya que numerosos estudios indican que esta demora no afectaría significativamente la eficacia, ni supone riesgo alguno a la salud. Países como el Reino Unido y Canadá han adoptado la misma estrategia.

Fuentes:

Ministerio de Salud de la Nación

Agencia Télam

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