Tras una semana de haber comenzado el protocolo para la apertura de bares y restaurantes en la CABA, la imagen se repite: aglomeraciones de personas, incumplimiento de las medidas y poco control estatal. Cómo se implementa “la nueva normalidad” y el rol del Estado para garantizar un protocolo seguro.

Mesas con más personas de las permitidas, esquinas con aglomeraciones de gente, veredas repletas a la espera de una mesa. Tras la apertura de bares y restaurantes en la Ciudad de Buenos Aires, estas escenas se repiten una y otra vez. Según el protocolo dictado por el DNU, están autorizados a abrir únicamente los bares y restaurantes que pueden colocar mesas y sillas en la vía pública. El protocolo indica:

No se permite ningún servicio en salones internos

El uso de tapabocas permanente, tanto para el personal como para los comensales

Las personas deben mantener una distancia de al menos 1,5 metros

Se debe inhabilitar el acceso a áreas de juegos

Cada mesa debe tener un radio libre de 1,7 metros cuadrados respecto de otras

Las mesas deberán ser, como máximo, para cuatro personas

Se debe colocar un punto de higienización con alcohol en gel o sanitizante en cada espacio

Las mesas deberán desinfectarse luego de que se retire cada cliente y previo a que se siente uno nuevo

Los trabajadores no pueden usar el transporte público

Sabemos que se considera un tiempo prudencial 20 minutos para sentarse a tomar algo, pero eso no está fijado en el protocolo oficial. Esto debería suceder, y a su vez tener una señalética clara en la puerta del bar o restaurante para que la gente no permanezca 2 o 3 horas en una mesa. También debería estar señalizado dónde van las mesas y sillas, y cuántas están autorizadas”, explicó a Confiar María Rosa Muiños, legisladora del Frente de Todos.

El fenómeno que vemos en Ciudad de Buenos Aires se repite en otras grandes ciudades, como Rosario; la ocupación de bares y restaurantes es del 25% aproximadamente durante el día y en la semana, pero esa ocupación asciende a un 80% los fines de semana por la noche.Los jóvenes saben que la tasa de mortalidad es muy baja en su edad, a pesar de que el contagio es alto. Es fundamental que el Gobierno de la Ciudad haga una campaña para concientizar a la población joven, que entienda la responsabilidad que tiene cuando va a un bar, y que cumplir con el protocolo es clave”, dijo Sergio Abrevaya, legislador por el GEN en la Ciudad. 

Los legisladores consultados coinciden en que esta es una medida excepcional que tiene doble objetivo: por un lado, aliviar la carga de la gente que está en cuarentena, y por otro lado aliviar la presión económica que sufre el sector gastronómico. Sin embargo, es fundamental que el ejecutivo porteño comunique claramente, tanto a los establecimientos como a los usuarios, que esta actividad está permitida al aire libre, con barbijo y con distancia social”, agregó Muiños.

Otro punto importante es que el protocolo establece como límite las 12 de la noche para bares y restaurantes. A pesar de ello, en la Ciudad se registraron aperturas hasta las 3 o 4 de la madrugada, e incluso personas consumiendo alcohol en la vía pública, actividad que no está autorizada.

Actividades de máximo 10 personas

Este escenario se repite, también, en otro tipo de actividades que fueron autorizadas recientemente, como las reuniones de máximo 10 personas. El espacio público de la Ciudad no fue delimitado ni sectorizadas las áreas, y a menudo se van aglomeraciones de personas esperando una mesa, andando en bicicleta, corriendo o simplemente grupos de adolescentes reunidos.

Desde la Comisión de Espacio Público de la legislatura venimos pidiendo la elaboración de un plan integral para intervenir el Espacio Público y prepararnos para esta nueva normalidad. Tenemos autorizadas reuniones de hasta 10 personas pero no tenemos cómo llevarlas adelante. Así, vemos superponerse actividades en los únicos espacios públicos que la gente identifica. A esos lugares la gente va a pasear, a comer, a correr y a hacer ejercicio, explicó Claudia Neira, legisladora del Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires. 

En este sentido, la legisladora recalcó la importancia de que el ejecutivo porteño controle fuertemente el cumplimiento de los protocolos vigentes. Esto nos parece indispensable para poder seguir teniendo actividades que permitan tener algún grado de normalidad, y para cuidar a los porteños y porteñas en un momento en el que el personal de salud, además, está agotado”, concluyó Neira.

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