El 25 de septiembre, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires presentó un nuevo sistema de gestión de la información de COVID-19 que se alimenta de tres bases de datos. Este sistema actualiza los datos de mortalidad y minimiza el sub-registro, problemática que se registró en distintos países del mundo durante la pandemia. Como consecuencia de esta actualización, la Provincia de Buenos Aires incrementó 3.500 muertos a sus estadísticas a lo largo de estos seis meses. La publicación de los datos generó que algunas personalidades de la política cuestionaran “la transparencia” de la carga de los datos, y que distintos medios de comunicación difundieran notas poniendo en duda el sistema de gestión de información de COVID-19.

¿Por qué es falso?

A través de un comunicado oficial, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires explicó que durante esta pandemia ningún sistema individual puede reunir el 100% de los casos. Hasta ahora, la provincia basaba sus datos de fallecidos en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), que es la fuente rectora de información en nuestro país. Con esta modificación, la provincia incorpora dos fuentes más que permiten acceder a la información de manera eficiente y en menos tiempo: el Sistema de Gestión de Camas (SIGEC) y la digitalización de los certificados y actas de defunción del Registro Provincial de las personas. 

Bajo el primero, la provincia unifica la información del sector público y privado, identificando ingresos y egresos de pacientes en tiempo real; esto permite tener una segunda fuente de información complementaria al SISA que muestra el número de fallecidos en función de los egresos en las camas. La digitalización de los certificados y actas de defunción brindaron datos que no figuraban en otros registros, y permitió así hacer una actualización definitiva. 

¿De qué manera? Cruzando las tres fuentes de información para llegar a los datos más precisos de cada base. Con esta actualización se incorporaron 3.523 fallecidos a las estadísticas oficiales; el 60% de los datos actualizados corresponden al sector privado y el 40% al público. Dentro del sector público, el 39% corresponde a hospitales de gestión provincial, el 2% a hospitales de gestión nacional y el 59% a municipales, todos ellos en territorio de la provincia de Buenos Aires.

El registro de fallecidos durante cualquiera pandemia es históricamente deficitario y durante el coronavirus volvió a quedar en evidencia; el 14 de abril Nueva York sumó 3.778 fallecidos de un día para otro y se transformó así en la ciudad con más muertos per cápita del mundo. En España, el diario ABC publicó que son 53 mil los muertos por coronavirus, 24 mil más que los informados oficialmente. En Chile el pasado 13 de junio el gobierno comunicaba 2.870 muertos, mientras que las mismas autoridades comunicaban a la OMS más de 5.000 fallecidos. En Perú, entre marzo y agosto, se detectó un incremento de 147% de muertos, un total de 77.300 personas que se incorporaron al registro oficial.

En este contexto, el Gobierno Nacional puso en marcha el pasado 3 de septiembre la Plataforma Federal del Certificado Digital de Hechos Vitales que desarrolla el Renaper (Registro Nacional de las Personas), y se espera que esté operativo en 90 días. Estos certificados son la documentación digital mediante la que se comprueban médicamente los hechos vitales de las personas: los nacimientos y las defunciones. Los médicos matriculados con firma digital registrada serán los encargados de confeccionarlos, y se utilizarán para labrar las partidas de nacimiento y de defunción en los registros civiles provinciales de todo el país, lo que también podría incidir de manera positiva en la velocidad de sistematización de los datos.

En diálogo con Agencia Télam, Ernesto Aliaga, exdecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA sostuvo: “Está claro que acá hubo una búsqueda activa de información que se había atrasado. Pero de ningún modo se trata de ocultar datos, que en realidad no los tenía la provincia para cargar, porque eso es responsabilidad de cada efector de salud.

La docente e investigadora Soledad Retamar, miembro del Grupo de Investigación en Bases de Datos (GIBD) de la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), dijo a Télam que “lo importante es que la provincia de Buenos Aires implementó una estrategia de búsqueda activa para determinar en forma fehaciente la cantidad de personas fallecidas, con el entrecruzamiento de datos. Algo que no se hizo en otras parte del mundo.” Tanto Aliaga como Retamar y otros especialistas en la materia coinciden en que esta es una oportunidad para que el resto de las provincias implementen un sistema de entrecruzamiento de las bases estadísticas de la pandemia.

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